Elegía
ELEGÍA Fuerte dolor que no duele con fuerza. Te conozco. Me acariciaste en aquel primer desengaño. Hoy te vuelvo a encontrar, frente a mí, en frío café que primer amor ha dejado sin terminar, con el perfume de un Adiós. Mujer impermeable al sentir, llénate una sola vez de ausencia para perderte en el tiempo de mi presente. Así no caminaré, más, por las sombras del otoño y sí con aquella imaginaria persona que parió mi sentir bajo el Sol de tan puro mirar. Mirar profundo, donde caben recuerdos dignos de ser recordados, que duelen más que dolor mismo al recordar. Mismo dolor mece la suave brisa que acaricia la elegía de saber que te he amado. En este suspiro con espinas en donde naces desilusión y en estás líneas; en lágrimas desapareces. Hasta próxima muerte.